Nicolás recuperó la vista gracias al aceite de cannabis.

Yngrid Margarita Vera tiene cuarenta años y vive en Asunción. Es mamá de Nicolás, un niño de seis años, quien padece una rara enfermedad, la cual aún no está definida.

Nicolás padece de convulsiones, aún no se sabe su diagnóstico preciso, pero ya fue sometido a un análisis genético.
Nicolás sufre de convulsiones, por lo que su mamá se vio en la obligación de buscar alternativas para que su pequeño no sufra las consecuencias, ya que la misma lastimosamente, años atrás perdió a su hija mayor Mayra, también a causa de la epilepsia.
La niña llegó a tener crisis convulsivas de hasta 120 veces por día y falleció a los once años. Bajo ninguna circunstancia, Yngrid quiere que su pequeño Nicolás pase por lo mismo.

La luz al final del túnel

Sin embargo, en el 2015, el niño comenzó a perder parte de la vista, dejó de caminar y alimentarse correctamente. Desde hace un año, Nicolás y su mamá se enteraron de la asociación CAMEDPAR y los beneficios del aceite de cannabis. Gracias a los consejos de otros padres y la prescripción médica de la neuróloga Alicia Aldana, comenzó la ingesta del medicamento y las cosas empezaron a mejorar.

Todo iba bien, hasta que…

“Vimos resultados después de los diez días de ingesta. Pero en el mejor momento del tratamiento, nuestro frasco se acabó y volvieron las convulsiones, ya pensé que mi hijo se me iba, hasta que una compañera de la asociación, compartió conmigo un poco de su aceite e increíblemente, mi hijo se recuperó”, señaló Yngrid.
Yngrid y Nicolás en la actualidad.
Si bien la familia de Nicolás sabe que el aceite de cannabis se ha convertido en una medicina indispensable para él, sus recursos no son suficientes para acceder al mismo.

Contra pronósticos negativos, la ciencia sorprendió gratamente

El resultado de un análisis genético para definir qué enfermedad es la que tiene Nicolás, todavía está en proceso (en España). Mientras tanto, nuevos análisis de rutina arrojaron resultados altamente positivos, gracias al tratamiento con aceite de cannabis.

Resultados positivos del último análisis de rutina de Nicolás.

Actualmente Nicolás mantiene el cuello erguido, recuperó un alto porcentaje de la visión, agarra objetos y está volviendo a caminar con ayuda, juega, sonríe y ya no tiene temblores. “Son pequeños avances que hacen una gran diferencia, si él está bien, todos en casa estamos bien. Muero de miedo con los resultados del análisis genético, pero mi corazón no me va fallar. Yo no juzgo a Dios, él da hijos especiales, a padres especiales”, relató la madre.

Nicolás se para solito, mantiene el cuello erguido, se alimenta mejor, ya no tiembla y ve mejor. Todo esto, gracias al tratamiento con aceite de cannabis.

Por eso nace el deseo de CAMEDPAR, de lograr el subsidio del aceite por parte del gobierno, por el costo elevado que este tiene. De lograrse el objetivo, familias de escasos recursos como la de Nicolás podrán mejorar su calidad de vida.

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