“Los médicos dijeron que Alana no volvería a sonreír jamás”

Alana Aramí Riveros Pompa tiene trece años, a los siete meses de vida le diagnosticaron síndrome de West.

 

Su padre Marcos, calcula que en estos trece años, junto con su esposa Myrian, fueron testigos de aproximadamente 20.000 convulsiones; las cuales lastimosamente deterioraron físicamente a Alana.
Los médicos no les dieron esperanzas
Antes de consumir el aceite de cannabis, Alana pasaba la mayor parte del tiempo dormida y desconectada de su entorno. “Los médicos nos dijeron: ‘olvídense de que su hija será la misma que vieron nacer, ella no volverá a sonreír’, sin embargo la historia en la actualidad es otra. Mi hija volvió a agarrar un vaso por su cuenta, se toma selfies con el teléfono, nos mira cuando la llamamos y tenerla nuevamente presente, es muy emocionante para nosotros”, relató su madre.
Los padres de Alana se enteraron vía redes sociales de la alternativa medicinal para mejorar la situación de su hija y los resultados fueron incluso mejores de los que ellos esperaban.
Volvió la alegría
Las convulsiones disminuyeron entre un 80 a 90% aproximadamente, por las noches duerme de corrido y por las mañanas despierta más animada, presta atención a lo que sucede a su alrededor, se queja cuando algo la incomoda. Pero sin duda, el avance más importante para su familia, es que Alana recuperó su alegría, a pesar de los diagnósticos, volvió a sonreír.
Desde hace cinco meses, Alana consiguió el permiso para importar y consumir el aceite medicinal, inmediatamente a los dos días de consumirlo, los resultados comenzaron a notarse.
De permanecer dormida casi todo el día, Alana pasó a declararse fan de Ricky Martin, cuando en la televisión pasan un videoclip del ídolo latino, nadie debe intentar cambiar de canal, porque de lo contrario va ser retado por la adolescente. Según relataron sus padres.
Antes de consumir el aceite medicinal de cannabis, Alana compartía dormida con su familia, la mayor parte del tiempo. En la actualidad, ya interactúa con ellos, la medicina ha dado excelentes resultados.
Para cualquier persona, estas simples acciones resultarían comunes o hasta insignificantes, sin embargo para la familia Riveros Pompa, después de haber pasado por tantas crisis convulsivas y de haber recibido un diagnóstico poco esperanzador para Alana, las ganas de luchar por conservar su vida se fortalecieron.
Marcos y Myrian son miembros directivos de CAMEDPAR y son solo una de las familias que a través de la asociación, solicitan al gobierno la subvención del medicamento, su importación e investigación para una posterior producción a nivel local.
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